...es deuda, ahí va Japón 2011-2012 por Mart’s & Lut’s.
Nos levantamos muy muy prontito una calurosa madrugada de diciembre para hacer realidad otro sueño, pisar Japón. Llegamos ese mismo día pero convertido en fría, muy fría noche de diciembre. Primera impresión: veloces trenes, luces por doquier, extraños aparatitos y un sinfín de cambios respecto al destartalado Sudeste Asiático del que veníamos. Kyoto fue visto y no visto, ya que los primeros días nos refugiamos en un pequeño y dulce pueblecito, Nara, donde empezamos a saborear el Japón más tradicional, el de los templos y los ryokanes.
De Nara vuelta a Kyoto, para de nuevo pisarlo sin degustarlo, rápido para Tokio en una divertida jornada de cursas “a por el tren!”. Y entonces llegó Tokio. Abrumadora como solo las grandes y poderosas ciudades abruman, modernidad y tradición, locura y equilibrio, ruido y silencio todo junto, mezclado, revuelto, un maremoto de sensaciones a cada instante. Tokio es no saber donde mirar, hacia dónde ir o por dónde girar, cada rincón es una sorpresa vestida de manga o con aires de geisha. Japón es magia y Tokio el mejor truco.
Empezamos a lo grande, corriendo hacia el Museo Ghibli, hogar de las fantasías del maestro anime y visita ineludible para los fans del manga. Precioso. Los días siguientes transcurrieron de barrio en barrio, de tren en tren. Tan pronto estábamos visitando un pequeño templo como un gran centro comercial, de lo último en moda a Game Boy de colección, de la arquitectura del siglo pasado a la construcción del siglo que viene. Los días por la capital empezaban pronto y acababan tarde y aun así quedaba tanto por ver! Entonces llegó la Navidad para darnos un pequeño respiro y celebrarla con una gran compañía en un inmejorable lugar y con un apoteósico manjar. Pero en un plis plas se nos fue Navidad, San Esteban y el tiempo en Tokio. De vuelta a Kyoto esta vez por fin para conocerla.
Kyoto antigua capital nipona conserva de manera intacta lo armónico de la cultura japonesa, templos, jardines, tradición y arte en un pequeño espacio. Pasear por sus calles es viajar en el tiempo, donde vestir con kimono es lo habitual y cruzarse con geishas y luchadores de sumo el pan de cada día. Kyoto es un placer para los sentidos y así, placenteramente, pasamos los días. Vivimos en primera persona el fin de año y seguimos a la masa por los santuarios los días siguientes, hasta que una mañana de reyes tuvimos que decirle adiós. Un vuelo de más de seis horas nos plantó de nuevo en Kuala Lumpur, con su calor y sus mosquitos para pasar los 3 últimos días de Operación.
Ahora, desde el aeropuerto de París os escribimos el que probablemente sea el ultimo post (no descartamos más fotos o epílogo). Mientras esperamos que dé la hora en la que el altavoz anuncié el vuelo a Barcelona de las 18.00 y pasamos el rato escribiendo, pensando, rememorando y desando pisar nuestro hogar y daros por fin ese tan esperado abrazo.
Hasta ahora.
Benvinguts a casa!
ResponderEliminarAra ho viurem tot de més a prop!
FILLA ETS UNICA!!!!!
ResponderEliminarUS ESTIMO. Muaaaaaak
ostres ostres
ResponderEliminarquina il·lusió!!!
diumenge nit,,,, esperant que seb prepari algo de menjar, a la meva barra d'eines tinc "operación asia" com a principal icone. una ditada nostàlgica i portada per uns habits de 6 mesos em fa clikar a la B blanca amb fons taronja. Un post!!! i del japó!! primer miro la data, dia 10!!! què passava el dia 10?? on eren?? però no era dia de la tornada???llegeixo amb ànsia i em torno a deixar anar amb les vostres narracions i vivències.
gràcies de nou,
besitos de bona nit